Un instante en los círculos del tiempo...

UN INSTANTE EN LOS CÍRCULOS DEL TIEMPO...
Descentralizar las ideas, compartir los pensamientos, abrir las experiencias. Un instante que deviene eterno en los círculos del tiempo a través de lo intangible; imágenes y palabras que se inmortalizan en este infinitesimal punto del macro-cosmos virtual.

Ahora somos MÓNADAS construyendo un CEREBRO COLECTIVO...

viernes, 27 de noviembre de 2020

¿Qué hacer con Diego? Un intento de respuesta desde la sociología de la multiplicidad

Foto tomada de https://www.poderypolitica.com.ar/alerta-amarilla-en-los-hospitales-portenos-por-la-masiva-despedida-a-maradona/ 


César Guzmán Tovar


He pensado el asunto profundamente durante los últimos días. Mis amistedes cercanas y lejanas –así como muchos contactos de mis redes sociales– no se han guardado elogios, apologías y lamentos hacia Diego Armando Maradona desde su muerte. Yo, desde el lado oscuro de las conmemoraciones, he optado por mantenerme al margen de las rememoraciones heroicas hacia exfutbolista y he estado pensando en las antinomias de su vida, de su obra. Disfruto el fútbol, sufro el fútbol, defiendo el fútbol; pero eso no me impide ser reflexivo con lo que me molesta del fútbol.

En enero de 2018 el diario El País publicó un excelente artículo de Claire Dederer titulado "¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos?". Allí la escritora estadounidense reflexiona sobre la apreciación de la obra de artistas elogiados con graves hechos de acoso o violencia de género (Roman Polansky, Woody Allen, Sid Vicious, Richard Wagner, Bill Cosby y un amplio etcétera). El epicentro de la reflexión se centra en si es necesario (y posible) separar la biografía del artista de su obra. "¿Puedo yo amar el arte pero odiar al artista? ¿Puede usted?", se pregunta acertadamente Dederer. 

Amo el fútbol poético de Maradona. No olvido aquella obra de arte en la que dejó tras de sí a uno, dos, tres –"¡Qué jugadota!"–, cuatro, cinco –"¡¿Cómo es posible?!"– seis ingleses –"¡Gooooool!"– en el Mundial México 86, el primero del cual tengo memoria. Genio. Pero tampoco puedo sacarme de la cabeza las denuncias y los videos en donde el genio es, ahora, un hombre monstruoso que golpea y maltrata. ¿Qué hacer, entonces, con Diego?

¿Puedo separar los videos del artista creando el gol del siglo y del hombre maltratando? ¿Puede usted? Seguramente muchas personas ni se lo han preguntado. Nuestra subjetividad se construye a partir de creencias y deseos (Tarde, 2006), y desde allí desplegamos las valoraciones de lo que nos afecta. Por eso la pregunta tendrá mayor o menor importancia de acuerdo con esa dimensión axiológica. Para muchas personas la pregunta no tiene ningún sentido: "Ustedes también son misóginos pero nunca han ganado un Mundial", dicen. Para otras la pregunta es, cuando menos, inquietante. 

El caso de Maradona, junto con los otros casos mencionados por Dederer, me hace recordar que la multiplicidad configura nuestra vida en sociedad (de nuevo, Tarde). Y entonces es más fácil comprender y aceptar que las personas apasionadas por el fútbol aman a Maradona así como las apasionadas por el cine aman a Allen y las apasionadas por el punk aman a Vicious. Estos ídolos humanos –demasiado humanos– hacen parte de la cultura contemporánea y pretender destruirlos es pretender destruir la sociedad misma. 

Pero los ídolos no son universales, de lo contrario no habría diferencia y todos adoraríamos lo mismo. La multiplicidad de ídolos en nuestra cotidianidad es característica de nuestra contemporaneidad. La creencia en los héroes se basa en el perdón de sus atrocidades. En ese sentido, Sid Vicious y Diomedes Díaz son genios musicales (uno del punk, el otro del vallenato) a los que sus seguidores les perdonan sus atrocidades. "¿Qué importa si nos hace felices? Nadie es perfecto". Seguramente los seguidores de Sid detestan a Diomedes, y viceversa; pero ambos son ídolos y eso se debe respetar. ¿Sí?, ¿se debe respetar cualquier ídolo construido sin importar que haya asesinato de por medio? Estamos ante un dilema difícil de sortear.

Esto nos lleva a plantear que hay feminicidas que aceptamos socialmente y otros que no. Igual, hubo nazis que se aceptaron y otros que se odiaron (recuérdese el caso de Wernher von Braun, primer director de la NASA que había desarrollado cohetes para el ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial). Entonces muchos monstruos son redimidos por sus genialidades. "¿Y qué importa la vida privada de Maradona si de lo que estamos hablando es de su genialidad futbolística?", he leído con frecuencia en los últimos días.

Pongámonos de acuerdo. No hay –no debe haber– una moral superior que imponga héroes a los cuales idolatrar y villanos a los cuales vilipendiar. La moral y la estética no son universales. Los héroes responden a diferentes colectivos y sólo ante ellos es posible comprenderlos. "¿Cómo van a juzgar ustedes a Maradona si ni siquiera saben patear un balón?". De acuerdo, la multiplicidad inherente a la sociedad nos lleva a la multiplicidad de héroes y devotos. De acuerdo, hay un tipo de hipocresía moral que se rasga las vestiduras ante Sid Vicious pero es indiferente (y canta) con Diomedes Díaz. De acuerdo, todos somos machistas y por eso nuestros juicios sobre Maradona no son legítimos.

Hasta cierto punto, me parece.

La funcionalidad del héroe futbolístico (Vergara y Valenzuela, 2014) no debería cegarnos sobre las afrentas cometidas. No se trata de juzgamientos morales ni de retaliaciones personales. De lo que se trata es de matizar la figura del genio poniendo su obra en contexto. ¿Hacer una película magistral como Match Point debe hacernos olvidar que su director tuvo relaciones sexuales con su hijastra siendo ella menor de edad? Hace unos días hice una pregunta a un colectivo futbolero conformado por mujeres: ¿Ganar una Copa Mundial debe borrar el debate sobre las agresiones cometidas contra unas mujeres?

Vuelvo a la multiplicidad. Nadie debe decirle a los demás a quién idolatrar y a quién no. Lo que no se debe soslayar, creo yo, es debatir públicamente al mismo tiempo que se reverencia a los héroes muertos. Cerrar la posibilidad de interpelar a los héroes es construir una historia única, es pararse sobre una supuesta verdad revelada, y eso sí que es nefasto para una sociedad. "La diferencia es el alfa y el omega", decía Tarde, y si defendemos esa multiplicidad universal entonces interpelar a los ídolos es tan válido como reverenciarlos. Lo que debemos hacer con nuestros ídolos es ponerlos entre paréntesis, matizarlos y después, sí, dejar que nuestras emociones y nuestra moral los conduzcan al perdón o al olvido. Anteayer le tocó a Richard, ayer le tocó a Sid, hoy le toca a Maradona, mañana le tocará a Woody.


Textos citados

Dederer, Claire (2018). "¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos?", El País, 9 de enero de 2018. Obtenido en https://elpais.com/cultura/2018/01/08/actualidad/1515416335_689166.html

Tarde, Gabriel (2006). Monadología y sociología. Buenos Aires: Cactus.

Valenzuela, Eric y Vergara, Carlos (2014). "Globalización, dependencia y mercados abiertos: tensiones en la articulación de héroes y en el fútbol sudamericano actual", en Vergara, Carlos y Valenzuela, Eric (coords.). Todo es cancha: análisis y perspectivas socioculturales del fútbol latinoamericano. Santiago de Chile: Editorial Cuarto Propio.


viernes, 11 de noviembre de 2011

Un premio para la Egoteca

Premio recibido en el VII Encuentro Internacional de Investigadores por la ponencia titulada "Las pruebas ECAES en Colombia: Una evaluación a la evaluación".

http://www.ucentral.edu.co/sites/noticias/index.php?option=com_content&view=article&id=2325&catid=62&Itemid=2002

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Tecnologías de la administración del conocimiento y política menor

Video de la presentación sobre los avances de la tesis realizada el 29 de junio de 2010 en las Tertulias académicas del Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos de la Universidad Central.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Un año más...

Y es así... el tiempo decrece y las experiencias incrementan - con furtivos e indómitos pasos de retroalimentación - los placeres de la autocrítica. Sólo una obcecada fuerza podría inhumar las inefables sensaciones producidas por la transfiguración de las emociones y de las experiencias que llevan al límite la potencia de su propia existencia a través de un movimiento absoluto en la multiplicidad de un sublime espacio infinitesimal.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Potencia: Devenir del conocimiento

Error es no ver en la caída una furtiva e irreversible oportunidad para levantar aquello que, generalmente, osan llamar alma o espíritu cuando realmente todos estos devenires (y otros acontecimientos no menos significativos) persisten en su inmanencia. Fortaleza se llamaría a aquella ansiedad por el levantarse (y devenir) a través de una gran potencia.

Error es persistir intransigentemente en aquello que acumula zozobra cuando se avizoran aquí, allá o acullá otras posibles sensibilidades o conocimientos, cuando se hace imprescindible conceder a la experiencia elucubraciones, prácticas y sensaciones otras. En un movimiento de auscultación se ponen en evidencia (para-sí) las huellas de una transfiguración y sus discontinuidades con lo mediato y lo inmediato; así, nuevas mediaciones se inventan y se acoplan a las necesidades del presente. Error sería resistirse a esas nuevas subjetivaciones por una inamovible defensa de los mitos asumidos.

      

miércoles, 1 de septiembre de 2010

¿Investigación Transdisciplinaria?


Una de los nociones recurrentes que ha entrado a ser parte de la producción de conocimientos se refiere a lo que se ha denominado en los ámbitos académicos inter y transdisciplinariedad. Estas palabras han sido acuñadas como etiquetas innegables que deben ser puestas en cualquier proceso de investigación que aspire a tener un mínimo de reconocimiento en las esferas de las ciencias. Muchas veces estas etiquetas son (im)puestas como un recurso de accesibilidad a las convocatorias y términos de referencia para la realización de proyectos de investigación propuestos por las entidades financiadoras. Pero en realidad algunas veces esta comunión forzada a lo sumo proyecta el simple intercambio de egos y de conocimientos de diversas áreas, temas y autores; falta allí una apuesta en común que devenga en experiencias individuales y colectivas asumidas no como la sumatoria de citaciones, sino como la acción colaborativa para la problematización de situaciones que se evidencien en las realidades de las latitudes más próximas.  


Un trabajo colaborativo es in-disciplinado; no busca de disciplinas precisas para posicionarse sino de experiencias y trayectorias; no parte de los formalismos burocráticos para generar conocimientos sino de las inquietudes y preguntas siempre en renovación de varios sujetos; explora las diversas miradas desde una centralidad no hegemónica sin subsumirlas. Así pues, lo transdisciplinario deviene en multiplicidad no disciplinada. Es, como diría Gabriel Tarde, un cerebro colectivo. ¿Cómo lograr esto en una práctica investigativa concreta? La abierta experimentación puede ser una vía adecuada.  

jueves, 24 de junio de 2010

Homogeneidad y multiplicidad en la investigación social


Cuando el conocimiento es sometido a la homogeneización éste pierde su carácter múltiple; el conocimiento se construye desde una sutil y continua cooperación infinitesimal de las mónadas, es un cerebro colectivo que con cada actualización crea nuevos posibles para la investigación social.

Si el cerebro colectivo es la recombinación de múltiples mónadas en donde ninguna subsume a la otra, entonces la investigación social puede pensarse como la emergencia de un cerebro colectivo que constantemente actualiza la sociedad, actualiza las ciencias y se actualiza a sí mismo.

Entender la investigación social desde la diferencia significa debatir sobre la homogeneización de los procesos investigativos, significa concebir la producción de conocimientos como un acontecimiento que abre múltiples posibles redimensionando el campo científico, y significa entender a cada investigador como una mónada que, desde su singularidad, realiza su actividad en un marco social que no puede ser totalizado.


«El conocimiento es "falseamiento de lo múltiple e incontable" al convertírselo en igual, semejante, contable.»
Friedrich Nietzsche



jueves, 17 de junio de 2010

«Sufrir es producir conocimiento»


Toda experiencia es el exordio de un pensamiento, es la materia prima del conocimiento: sin experiencia no hay saber. Un conocimiento sin experiencia es pura ilusión, especulación llevada al límite, fábrica de hipótesis insostenibles.




El conocimiento es una creación ligada a las emociones; no hay laboratorio más fino que aquello que llaman alma. Allí se recombinan las sensaciones; el mundo es sólo un posible entre muchos y la sensibilidad es el camino de la experiencia así como la experiencia es el camino del conocimiento.

Tal vez gozar, pero también sufrir. Para producir un nuevo saber hay que saber dirigir las sensibilidades hacia aquello que afecta a los demás y a nosotros mismos. Las afecciones de nos-otros están vinculadas a un tipo de conocimiento que escapa a las desafortunadas estandarizaciones, homogeneizaciones y jerarquizaciones que los emperadores del saber al servicio de los gobiernos han establecido para legitimar un conocimiento fundamentado en la frialdad y desazón de la investigación controlada, esto es, de la ciencia hecha contrato.

Sí, Cioran no se equivocó al decir que sufrir es producir conocimiento; pero este no es el conocimiento que quieren los tecnócratas (frío, objetivo, calculado), sino un conocimiento que se yergue desde las entrañas del cuerpo y del alma.


jueves, 22 de abril de 2010

Las Atalayas del Saber Científico


La investigación es uno de los aspectos más relevantes dentro de toda ciencia, es el fundamento de la construcción del conocimiento científico. Podría pensarse en la investigación como en la columna vertebral que mantiene erguida a las ciencias. Si la columna vertebral es débil, la ciencia tiende a encorvarse, a decaer; pero si la columna vertebral es fuerte, la ciencia tiene más posibilidades de erguirse y de afrontar decisivamente los problemas que la sociedad le plantea.

En el caso de las Ciencias Sociales la investigación adquiere una responsabilidad especial ya que ellas marcan el derrotero en la manera como nos comprendemos a nosotros mismos en relación con los demás en espacios y tiempos específicos; entonces su responsabilidad radica, precisamente, en la construcción de nuevos posibles que marquen nuevas formas de interactuar y de relacionarnos teniendo en cuenta nuestro pasado y la manera como vivimos el presente.

Si la investigación social es la columna vertebral que sirve para afrontar los dilemas y problemas humanos, entonces se debe ejercitar y fortalecer esa columna con prácticas y acciones que favorezcan su desarrollo y evitar aquellas que la limitan, debilitan o manipulan. Pero, ¿cómo lograr esto?, ¿cómo establecer prácticas que permitan que la investigación social se yerga sobre sus cimientos y nutra el cuerpo de las Ciencias Sociales? Esta inquietud me condujo a plantear una investigación sobre la manera como se ha desarrollado la investigación de las Ciencias Sociales en Colombia desde las últimas dos décadas.

Para conocer más sobre mi investigación para la tesis de maestría: https://sites.google.com/site/cgt003cerebrocolectivo/

Multiplicidad e Investigación Social


La investigación social es la multiplicidad de creencias y deseos monádicos que se recombinan desplegando así actualizaciones científicas para abrir nuevos posibles en la construcción del conocimiento.